Vidrieras
Vidrieras
Aunque la utilización del vidrio como cierre de vanos y ventanas se utilizaba ya en el antiguo Egipto, el arte de decorar ventanales con vidrios de colores se origina en la época medieval, alrededor del año 1200 d.C. Su uso empieza en las iglesias románicas, aunque obtendrá mucha más popularidad en templos góticos.
La técnica del vitral se va generalizando y depurando, y a partir del siglo XVI se empiezan a esmaltar las piezas de vidrio traslúcido, y, tras ser cocidas, se obtenían piezas de vistosos colores.
Hoy en día, aunque la técnica sigue siendo parecida al procedimiento antiguo, ha evolucionado considerablemente, pues en el siglo XIX un americano llamado Louis Comfort Tiffany, reinventa la técnica, haciendo casi ilimitada las posibilidades de composición; otorgándole además mayor ligereza y resistencia, gracias al empleo de materiales más adecuados, así como al uso de láminas de cobre soldadas entre sí.

No obstante la ejecución del vitral sigue siendo casi tan artesanal como en sus orígenes.
Materiales y realización de técnica básica TIFFANY
Esta técnica está indicada para pequeñas vidrieras y objetos. Por su fácil ejecución es perfecta para principiantes.
En comercios especializados encontraremos gran cantidad de tipos de vidrio aptos para su uso en vidrieras y otros objetos realizados con la técnica de la cinta de cobre o Tiffany.
Entre ellos encontraremos:
• Vidrio ordinario transparente: Fácil de encontrar y económico, resulta muy adecuado para la técnica básica “Tiffany”, además, si lo elegimos de poco grosor, encontraremos mucha facilidad de corte.
• Vidrio opalino: Es traslúcido, de aspecto lechoso y marmóreo, difunde muy bien la luz.
• Vidrio soplado: Es el vidrio con más aspecto de artesanal, pues encontramos en su interior numerosas burbujas de diferentes tamaños que lo hacen muy atractivo.
• Vidrio colorescente: De coloración irregular, presenta un jaspeado parecido al vidrio opalino, pero transparente. También presenta en su interior imperfecciones y burbujas.
• Vidrio catedral: Es muy fácil de encontrar, es transparente y de color uniforme, su superficie es ligeramente texturada.

Es necesario preparar dos copias del modelo que tenemos que realizar, una nos servirá como plantilla general, y otra para tener el patrón de todas las piezas que debamos preparar.
Una vez cortadas las piezas de vidrio con un cortavidrio o rutina, se pulen los bordes con una cabeza abrasiva o muela eléctrica, si no se dispone de estos materiales puede utilizarse una lima para vidrio.

Cuando se tengan las piezas cortadas y pulidas de la composición, es importante lavarlas con una solución de agua jabonosa y amoníaco, para eliminar así los restos grasos que pudiese tener el vidrio.
Con la cinta de cobre se van cubriendo todos los bordes de las piezas, con una pequeña superposición en los extremos, teniendo especial cuidado en los ángulos. Nos podemos ayudar para ello haciendo presión con una ruedecilla de goma.
Cuando tengamos todas las piezas con los bordes cubiertos con la cinta de cobre, las colocamos sobre la plantilla del modelo, asegurándonos que todas las piezas encajen bien. Si es necesario podemos fijar la composición a los lados con unos clavos, a fin de que no se desplace durante la soldadura.
Por encima de todos los bordes de las piezas y con ayuda de un pincel, se pasa la masa de soldar.
Con el estaño y la punta del soldador muy caliente, se sueldan todos los puntos de contacto de las piezas ribeteadas con el cobre. Es importante que la tira de estaño nos vaya quedando lo más regular posible.
Una vez estañada y bien soldada la composición, se gira y se refuerza la soldadura por la parte posterior de la vidriera.
Si queremos darle al vitral un aspecto envejecido, aplicaremos permanganato de potasa para oxidar la soldadura estañada, que retiraremos con un paño de algodón.

Texto: Belén Cossío (www.belencossio.com. )









