Acuarela (1ª parte)
Acuarela

La pintura a la acuarela empezó con la invención del papel en China poco después de 100 A.C. En el siglo XII los moros introdujeron la fabricación del papel en España y la tecnología se extendió a Italia décadas más tarde.
El antecesor de la acuarela en Europa fue el fresco, pintura mural usando pigmentos en un medio acuoso sobre yeso húmedo. Un buen ejemplo de fresco es la Capilla Sixtina, iniciado en 1508 y completado en 1514.
El primer uso conocido de la acuarela en Europa es por el pintor renacentista italiano Raffaello Santi (1483-1520), quien pintaba en grandes cartulinas como bocetos de tapices.
En Alemania, Albert Dürer (1471-1528) pintó acuarelas en el siglo XV. La primera escuela de acuarela en Europa fue liderada por Hans Bol (1534-1593), influida por las creaciones de Dürer.
Uno de los acuarelistas más famosos es Joseph Mallord William Turner (1775-1850), que fue precursor de las técnicas que posteriormente desarrollarían las vanguardias. Sus cuadros reflejan magníficamente la luz y el movimiento.
El término acuarela se refiere frecuentemente a la acuarela transparente o gouache (una forma opaca de la misma pintura.).
La acuarela está hecha de pigmento fino o tinta mezclada con goma arábiga, es la resina de la acacia. Se hacen hendiduras en los árboles, la resina sale, se solidifica y es recogida. A continuación la resina es disuelta en agua y mediante centrifugación se despoja la suciedad. La función de la goma arabia es para darle cuerpo y glicerina o miel para darle viscosidad y unir el colorante a la superficie a pintar. Un relleno sin pigmentar se añade al gouache para dar opacidad a la pintura.
Toda acuarela palidece si se expone al sol, los colores permanecen cuanta más calidad tienen los pigmentos. Podemos encontrar los colores en tubos o pastillas, en las dos formas vemos las diferencias entre pigmentos, por ejemplo con el azul de manganeso conseguimos una granulación.









